Bajo el nombre “Sueños sin Fronteras”, cerca de 350 personas migrantes decidieron romper el silencio y el limbo burocrático que las mantenía atrapadas en Tapachula, Chiapas; son un mosaico de fatiga y resistencia, compuesto por mujeres, hombres, adultos mayores, niñas, niños e incluso bebés.La cita fue al caer la tarde, cuando el calor que llega hasta los 34°C en la región comienza a dar tregua. Con mochilas desgastadas, cobijas atadas al pecho y cantimploras vacías, el contingente comenzó a agruparse con el objetivo inmediato de llegar a descansar al municipio chiapaneco de Huehuetán, la p... 📰 Fuente: Noroeste