Esta es la crónica nacional de una tregua rara. El futbol como detonador y México —con sus heridas, sus comerciantes, sus multitudes y sus desaparecidos— como verdadero protagonista.México perdió y, como suele ocurrir con las grandes ilusiones nacionales, no se desplomó poco a poco: se cayó de golpe, con dos goles en dos minutos, esa forma tan británica y tan cruel de recordarnos que la puntualidad inglesa también puede ser una forma de la tragedia. No fue una derrota deportiva: fue el regreso intempestivo de la realidad, esa señora que había estado esperando afuera del Estadio Azteca con l... 📰 Fuente: Noroeste