Esa barrera que parecía infranqueable terminó por ceder 40 años después y la nueva generación de la Selección Mexicana acabó con la “maldición” de no poder ganar un duelo “mata-mata” en los Mundiales luego de que la noche de que vencieron 2-0 a Ecuador.Esta vez no hubo fallas. Sólo hubo coraje, garra, y buen futbol que predominó gran parte del juego en el pletórico Estadio Ciudad de México, que sigue pesando para cualquier extraño enemigo que ose pisarlo.Para empezar esta gesta mundialista de dieciseisavos de final los primeros remates fueron de Gil Mora y de Raúl Jiménez, que no acertó al ... 📰 Fuente: Noroeste