En Las Víboras nada más se puede observar a un viejo reposando del calor en la entrada junto al canal, como si pasara el día cuidando a unos chivos mal trechos que deambulan por las siete calles del pueblo solitario.Al fondo, el polvo se levanta en remolinos escandalosos que rompen en las paredes de la escuelita comunitaria de la Congregación Lombardo Toledano, como se llama desde 2010 este pueblo.Las más de 80 familias que vivían allí, se fueron después de que un emisario armado llegara a tocar las puertas de cada casa.“Se tienen que ir del pueblo, es por su seguridad. Luego vuelven”, les ... 📰 Fuente: Noroeste