MAZATLÁN._ Mientras las familias disfrutan del sol y el mar, Jorge Antonio Ubario Velázquez permanece atento a cualquier señal de peligro, pues su trabajo como salvavidas consiste en proteger vidas, pero hay una que ocupa un lugar especial en sus pensamientos: la de su hijo Jorge Alejandro.Con el silbato que cuelga de su cuello, la mirada de Jorge Antonio permanece fija en el horizonte y sus pasos recorren la arena una y otra vez.A sus 34 años, combina dos responsabilidades que, aunque distintas, tienen mucho en común: ser padre y ser salvavidas, ya que ambas exigen vigilancia, sacrificio y... 📰 Fuente: Noroeste